Denis Kapustin es el comandante del Cuerpo de Voluntarios Rusos (RDK), una unidad que se hizo famosa en marzo de 2023 tras su incursión en la región rusa de Briansk. Kapustin, que se define como un nacionalista ruso de derechas y rechaza las etiquetas de extremista que le achacan en internet, se mudó a Kyiv en 2017 y en agosto de 2022 fundó el RDK, una fuerza militar formada por ciudadanos rusos para defender Ucrania contra la invasión del ejército de Putin y que forma parte de la Legión Internacional de las Fuerzas de Defensa Territorial de Ucrania. Rusia designó al RDK como organización terrorista y juzgó a Kapustin en ausencia, condenándolo a cadena perpetua y ofreciendo una recompensa de 500000 dólares por su captura. El 27 de diciembre, el RDK anunció la muerte de Kapustin por un dron ruso en Zaporiyia, sin embargo, cinco días después, el jefe de la agencia de inteligencia militar de Ucrania (HUR), el teniente general Kyrylo Budanov, publicó un vídeo en el que aparecía junto a Kapustin, dándole la bienvenida a la vida y confirmando que todo había sido una operación de inteligencia para identificar a los agentes que intentaban asesinar al comandante del RDK y cobrar la recompensa.
Imagino que no me puede dar detalles de la operación de su “muerte”, pero, sin duda, es una de las grandes operaciones de inteligencia de esta guerra.
Quiero y espero que las grandes operaciones militares estén aún por llegar, pero el ministerio de Defensa está muy satisfecho con el resultado de esta operación de guerra psicológica y creo que veremos operaciones aún más geniales. No obstante, hasta ahora, esta ha sido una operación muy exitosa y la última antes de que el señor Budanov pasase a formar parte de la oficina presidencial.
¿Sabe si el éxito de esta operación ha causado algún cese inmediato en la cadena de mando del FSB?
Estoy absolutamente seguro de que ha sido así. Para ellos esto era como una celebración de año nuevo, el mayor día festivo de Rusia, y estaban extremadamente felices con esta victoria, con mi muerte, porque eso les reportaría, seguramente porque se lo habían prometido, promoción, un salario mayor, mejores condiciones, etc. Así que podemos imaginar cómo lo habían celebrado y lo terrible que tuvo que ser la mañana en la que empezaron a recibir llamadas de sus mandos para que acudieran a sus despachos porque yo seguía con vida.
La noticia de su muerte también fue celebrada por Leonid Volkov, un opositor ruso que vive en Lituania y cuyas declaraciones pueden hacerle perder el estatus de asilado político.
Sí, él estaba celebrando mi muerte, aunque se supone que estamos del mismo lado porque Putin es nuestro enemigo. Definitivamente Putin es mi enemigo y el del pueblo ruso, pero para el señor Volkov, y la oposición que él representa, parece que yo soy el enemigo y estaba muy contento de que me hubiese eliminado un dron. Cuando leí su mensaje y lo retuiteé, escribí solo dos palabras: Máscaras fuera. Hay mucha gente que quiere actuar como que se están oponiendo a Putin y como luchadores rusos por la libertad, pero nos ven como competidores, no como aliados contra Putin. Quieren ser los primeros en esa competición, pero nosotros somos los que estamos luchando y muriendo en una batalla real, mientras ellos solo hablan en las redes sociales, seguros en Occidente, sobre como quieren luchar contra Putin y lo terrible que es su régimen. Por supuesto, al señor Volkov le resulta incómodo cuando sale a la luz que no son los únicos luchadores ni los más duros, y que el RDK hace mucho más que ellos. Los medios y los políticos internacionales deben entender quiénes son la oposición real a Putin y quiénes simplemente llevan puesta una máscara de luchadores por la libertad.
Después de sus operaciones más conocidas en Briansk y Belgorod, ¿qué tipo de operaciones está realizando el RDK?
En las últimas semanas la unidad ha estado en el frente en operaciones militares y pronto publicaremos videos en los que tomamos prisioneros de guerra. También estamos realizando operaciones de guerra psicológica, que son muy efectivas, como ya hemos visto. Y hemos conseguido nuevos reclutas que han empezado su trabajo en el frente. La guerra sigue y nuestro trabajo sigue.
Su unidad se formó con rusos que vivían en Ucrania, pero ¿de dónde vienen sus nuevos reclutas? ¿Son prisioneros de guerra o personas que han huido de Rusia? ¿Cuál es su motivación?
Sí, tenemos dos tipos de voluntarios. Rusos que vivían en Europa o que han abandonado Rusia para unirse a nosotros, y los prisioneros de guerra que quieren unirse a nosotros para luchar contra Putin. Muchos de ellos se sienten absolutamente traicionados, otros dicen que estaban en prisión y firmaron un contrato porque no tenían otra opción, y desertaron en cuanto tuvieron una oportunidad porque no querían luchar por el régimen. Muchos prisioneros de guerra, una vez se dan cuenta de que todo lo que les habían contado en Rusia es mentira, como que los ucranianos son nazis sedientos de sangre que solo quieren matar y mutilar, y cuando ven que bajo cautiverio ucraniano son mejor tratados que en su propio ejército, empiezan a entender que vinieron a un país extranjero a invadirlo y a matar a los que lo protegen, y que no están luchando una guerra justa. En Rusia les dijeron que iban a luchar contra la OTAN para proteger a Rusia y que combaten al mal absoluto, y cuando son tratados como personas por sus captores y no están expuestos a propaganda las 24 horas del día, los 7 días de la semana, empiezan a sentirse como criminales que han entrado en la casa del vecino para robar y matar.
Por supuesto, también hay gente que firmó un contrato voluntariamente para salir de la pobreza al unirse al ejército, pero, de nuevo, están siendo engañados porque les dicen que Rusia está ganando la guerra y que los ucranianos están huyendo. Hemos capturado a soldados rusos que no siquiera habían recibido su primera paga mensual, porque había pasado menos de un mes desde que habían firmado el contrato hasta que los hicimos prisioneros. Cuando estos hombres ven la diferencia, ven nuestro equipo, nuestra capacidad y motivación, quedan conmocionados y en muchos casos quieren unirse a nosotros. He hecho prisioneros que luego han luchado codo con codo en nuestras filas.
Es decir, muestran a sus compatriotas que están siendo engañados. ¿Es esta la razón por la que el Kremlin odia tanto a su unidad?
Así es, y desde el principio he manifestado a las autoridades ucranianas que nuestro trabajo militar nunca será tan grande como el mediático. Hemos participado en operaciones militares muy serias por toda Ucrania y en territorio ruso, y continuamos haciéndolo, pero nuestro trabajo mediático es extremadamente doloroso para el lado ruso porque nos alzamos como un faro de esperanza dentro de las fuerzas de Putin. Antes de que naciera el RDK, la gente a la que no le gustaba Putin no tenía opciones de hacer frente al régimen, pero ahora pueden unirse a la unidad y luchar contra él. Esto es muy importante porque para Rusia significa un soldado menos que puede ser reclutado, y para Ucrania significa un soldado más en la lucha.
En sus operaciones en territorio ruso han entrado en contacto con civiles, ¿cuál fue su reacción al ver que eran soldados rusos?
La gente no quiere interferir de ninguna manera. Algunos entienden quiénes somos y otros no, pero ven que estamos armados y que hacemos nuestro trabajo, y simplemente se meten en sus casas. La población rusa no va a luchar para defender a Putin. Lo vimos cuando Prigozhin realizó su marcha hacia Moscú, no hubo ninguna fuerza organizada para hacerle frente, nadie cogió las armas para defender al presidente. Obviamente, la gente no está contenta con lo que está pasando en Rusia, pero tienen demasiado miedo a protestar. Por eso, cuando alguien está dispuesto a protestar, puede que no se unan, pero no se van a poner en medio.
En los últimos meses se ha hablado mucho de negociaciones de paz. ¿Qué piensa cuando alguien dice que Putin quiere la paz?
Creo que es mentira. Putin quiere que el resto del mundo tema, o al menos respete, a “su” Rusia, porque sigue pensando en la superpotencia mundial que era la Unión Soviética y que ya no existe. Y cree que el mejor modo de ganarse el respeto es mediante la guerra, así que no creo que busque la paz. Esta guerra está basada en la revancha, porque Putin cree que la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX es el colapso de la URSS que llegó tras su derrota en la Guerra Fría, y esta es su venganza. Si la guerra se detiene ahora mismo, Putin no puede estar satisfecho porque no puede vender sus logros actuales como una victoria. Las ciudades que ha tomado, como Bajmut o Avdíivka, son solo ruinas que nadie en Moscú podría poner en un mapa. He estado allí y no queda nada. Rusia está pagando un precio extremadamente alto por conseguir más territorio, cuando es el país más grande del mundo. No tiene ningún sentido.
Hace poco esta guerra superó la duración de la Gran Guerra Patriótica en Rusia, y muchos se dan cuenta que durante el mismo tiempo que el Ejército Rojo fue capaz de marchar desde Stalingrado a Berlín, el ejército de Putin solo ha avanzado 38 kilómetros y ni siquiera es capaz de conquistar todo el Donbás. Putin tiene dos problemas: No puede presentar esto como una victoria, como sí hizo con Crimea, y la gran cantidad de convictos en el ejército ruso. El gobierno ruso sabe que en el momento que esta guerra acabe, una horda enorme de criminales va a volver a sus casas en Rusia con armas y experiencia militar, y la oleada de crímenes que van a producir va a ser abrumadora.
¿Cree que, dada la enorme cantidad de bajas, Putin se verá obligado a llevar a cabo una nueva movilización? Si es así, ¿podría esto desencadenar una reacción contra la guerra entre la población rusa?
No creo que Putin haga una nueva movilización, porque la realizada en septiembre de 2022 casi acaba en una catástrofe. El sistema no estaba preparado para asumir una cantidad tan grande de hombres y les faltaban instructores, instalaciones, uniformes e incluso armas. Movilizaron unos 300000 hombres, pero eso no significó que arrollasen en el frente a los ucranianos, al contrario, sufrieron muchísimas bajas para unos resultados muy modestos. Además, si movilizan en las grandes ciudades tendrán un problema. Hasta ahora han arrastrado al ejército a gente pobre y del campo, porque la gente de las ciudades con un trabajo bien remunerado no se va a alistar en una guerra que iba a terminar en tres días y ya dura cuatro años. Para los rusos la guerra de Putin es una picadora de carne, no una operación militar especial.
La gente que vive en Moscú no se siente parte de esta guerra, aunque la mayoría, por supuesto, si les ponen un micrófono delante, dirán que apoyan al presidente y la guerra. Sin embargo, no están dispuestos a ir al frente a morir, por lo que si son movilizados muchos huirán. Por eso no creo que el Kremlin se arriesgue a una nueva movilización.
Usted vivió en Alemania y conoce Europa Occidental. ¿Le sorprende que haya muchos europeos que ven esta guerra como algo no tiene nada que ver con ellos?
Los europeos tienen la suerte de poder disfrutar de hermosas ciudades como París o Madrid y de una vida cómoda. Cuando ven los bombardeos rusos sobre Kyiv, por supuesto pueden sentirse afectados, pero muchos lo sienten como algo que está pasando lejos, como si no estuviese ocurriendo en Europa, como si esta no fuera la guerra más sangrienta desde 1945 en suelo europeo. Tienen que entender que la guerra de Putin contra Ucrania es una guerra contra Europa y que Putin quiere restaurar la Unión Soviética en todo su esplendor, cuando su frontera estaba en Berlín Este. Solo hay que ver la televisión rusa, en la que proclaman que una vez derrotada Ucrania, avanzarán imparables sobre Europa Occidental porque el enemigo es Occidente y el archienemigo es la OTAN. Los europeos no deberían engañarse con respecto a esto. Los ucranianos están defendiendo el frente con valor, pero necesitan apoyo, y los europeos deben apoyarles porque esta es también su guerra.



























